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Tienen derecho a preguntarme en qué creo, yo que me declaro tan antitodo. Pues se lo diré: creo en el nihilismo, en la medida en que creo en la ausencia de ismos. Sé que no sé y creo en no creer. -Percibió que en la primera fila los murmullos se intensificaban: no había tiempo que perder-. Por cada hombre que cree en algo, hay otro hombre que cree en lo contrario. ¿Cuántas guerras se habrían librado, a cuántos hombres habrían torturado en este mundo si nadie hubiese creído nunca en nada?

Caída y auge de Reginald Perrin, David Nobbs
Nos enfadamos con nuestros hijos por cometer los mismos errores que cometimos nosotros, en parte porque por alguna razón absurda creemos que tendrían que haber aprendido de nuestros errores, y en parte porque nos recuerdan nuestra propia habilidad para el desatino.

Caída y auge de Reginald Perrin, David Nobbs
Reggie removió el café indolentemente.
-¿Vamos a ir a casa del hipopótamo el domingo? -preguntó.
-¿A casa de quién? -se extrañó Elizabeth.
-De tu madre, me refiero. Se me ha ocurrido llamarla hipopótamo; para variar un poco.
Elizabeth se le quedó mirando de hito en hito, boquiabierta del asombro.
-No me parece bonito que digas esas cosas.
-Tampoco a mí tener una suegra que parece un hipopótamo.


Caída y auge de Reginald Perrin, David Nobbs