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-¿Lo echa de menos? -preguntó Omar.
-¡Qué cruel es usted! Después de todo, usted es un biógrafo y formula preguntas crueles.
-Lo siento -dijo Omar.
-Pues claro que le echo de menos -dijo Adam-, pero es mejor así. Eso es lo que dice la gente, «Es mejor así», queriendo decir que no puedo soportarlo, pero que lo superaré. Cerraré los ojos y avanzaré torpemente por la oscuridad.

Aquella tarde dorada, Peter Cameron

-Quizá no sea usted un amor -dijo Adam.
-¿Y usted? -preguntó Deirdre.
-Sí, fui un amor, en mi juventud. Y fui joven mucho tiempo. Quizá precisamente por el efecto de ser un amor. Retarda el proceso de envejecimiento, pero desgraciadamente, no lo detiene y, un día, me levanté una mañana y vi que ya era viejo. Usted está envejeciendo de manera más gradual y eso es, en mi opinión, una bendición: no hay nada peor que despertar una mañana y descubrir que estás decrépito.
-¿Es mejor envejecer de manera gradual?
-Sí -dijo Adam-. Así no te das cuenta. A no ser que seas lo suficientemente estúpido como para mirar una vieja fotografía. Por esa razón destruí todas las viejas fotografías de mí mismo.
-Yo creo que algunas personas quieren recordar su belleza de antaño -dijo Deirdre.
-Mejor recordarla con el ojo de la mente -dijo Adam-. La belleza recordada es más intensa que la belleza registrada.

Aquella tarde dorada, Peter Cameron
La mayoría de la gente cree que las cosas no son reales si no se expresan verbalmente, y que es el acto de expresarlas y no el de pensarlas el que las legitima. Supongo que por ese motivo uno siempre quiere que otro le diga "te quiero". Yo pienso lo contrario, que todos los pensamientos son más reales cuando se piensan, que expresarlos los distorsiona o diluye, que es mejor que permanezcan en la oscura capilla del aeropuerto de tu mente, donde el clima está controlado, que si los sueltas y les da el aire y la luz se alterarán, como una película fotográfica expuesta por accidente.

Algún día este dolor te será útil, Peter Cameron
Si bien no soy un sociópata ni un bicho raro (aunque no creo que los sociópatas y los bichos raros se identifiquen así mismos como tales), lo cierto es que no me gusta estar con gente. Las personas, por lo menos según mi experiencia, pocas veces se dicen cosas interesantes. Siempre hablan de sus vidas, unas vidas que no son muy interesantes, y eso me impacienta. En cierto modo, creo que sólo deberías decir algo si es interesante o es absolutamente preciso decirlo.

Algún día este dolor te será útil, Peter Cameron