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-¿Estao civil?
-Viuda.
El encuestador le dedicó una sonrisa seductora:
-¿Y sin compromiso, mecachis la mar?
La señora Griselda soltó una risita.
-Eso no le importa, pillín. ¡Vaya, vaya!
-Una mujé como uzté no pué estar sola. Digo.
-Nadie debería estar solo, ¿verdad?

El amante bilingüe, Juan Marsé
Hay días en que estoy muy poco interesado, pero que muy poco, en saber quién puñetas soy. Presiento que da lo mismo. La identidad es una engañifa, y además tan efímera... Somos un deshecho cósmico, querido amigo. A mí, lo único que ahora me preocupa es recordar con todo detalle lo que hice mañana y olvidar para siempre lo que haré ayer.

El embrujo de Shanghai, Juan Marsé