Mostrando entradas con la etiqueta Hanif Kureishi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hanif Kureishi. Mostrar todas las entradas
Te pasas la vida pensando en tus padres como en monstruos opresores y protectores que todo lo pueden y, de pronto, un día te vuelves y los pillas desprevenidos y resulta que no son más que personas débiles y aprensivas que tratan de salir adelante lo mejor que pueden.

El buda de los suburbios, Hanif Kureishi

-No puedo parar -se quejó con voz lastimera.
-Sí, sí que puedes.
-¿Y cómo voy a vivir?
-¿Y cómo vives ahora? En el desastre. Déjate guiar por tus sentimientos. Sigue el curso de la mínima resistencia. Haz lo que te apetezca, sea lo que sea. Deja que la casa se hunda, si hace falta. Abandónate a la deriva.
-No seas imbécil. Hay que hacer un esfuerzo.
-Bajo ninguna circunstancia hagas un esfuerzo -le advirtió papá con firmeza, agarrando con fuerza la cabeza de Ted-. Si no dejas de esforzarte morirás muy pronto.
-¿Que moriré?
-Claro que sí. Es el esfuerzo lo que te está destrozando. No puedes hacer un esfuerzo para tratar de enamorarte, ¿verdad que no? Y hacer un esfuerzo para hacer el amor conduce a la impotencia. Déjate guiar por tus sentimientos. Todo esfuerzo no es más que ignorancia. Existe una sabiduría innata. Haz sólo lo que te plazca.

El buda de los suburbios, Hanif Kureishi
Sé que el amor es un trabajo sucio; tienes que mancharte las manos. Si te mantienes a distancia, no sucede nada interesante. Además, debes encontrar la distancia adecuada entre las personas. Si están demasiado cerca, te aplastan; si están demasiado lejos, te abandonan. ¿Cómo mantenerlos en la situación adecuada?

Intimidad, Hanif Kureishi
He estado intentando convencerme de que abandonar a una persona no es lo peor que se le puede hacer. Puede resultar doloroso, pero no tiene por qué ser una tragedia. Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Sin duda, evolucionar constituye una infidelidad..., a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo. Tal vez cada día debería contener al menos una infidelidad o una traición necesaria. Se trataría de un acto optimista, esperanzador, que garantizaría la fe en el futuro..., una afirmación de que las cosas pueden ser no sólo diferentes, sino mejores.

Intimidad, Hanif Kureishi