Me parece que desarrollar un orgullo nacional exagerado es siempre un signo de que no tienes mucho de que enorgullecerte.

Enemigos públicos, Michel Houellebecq y Bernard-Henri Lévy

-¿Lo echa de menos? -preguntó Omar.
-¡Qué cruel es usted! Después de todo, usted es un biógrafo y formula preguntas crueles.
-Lo siento -dijo Omar.
-Pues claro que le echo de menos -dijo Adam-, pero es mejor así. Eso es lo que dice la gente, «Es mejor así», queriendo decir que no puedo soportarlo, pero que lo superaré. Cerraré los ojos y avanzaré torpemente por la oscuridad.

Aquella tarde dorada, Peter Cameron
Lamento llegar, a mi edad, a esta conclusión tristemente banal: hay gente con la que vale la pena hablar; con otra, no.

Enemigos públicos, Michel Houellebecq y Bernard-Henri Lévy
Contemplo yo a mi vez la diferencia
entre el hombre y su sueño de más vida,
la solidez gremial de la injusticia,
la candidez azul de las palabras.

No hemos llegado lejos, pues con razón me dices
que no son suficientes las palabras
para hacernos más libres.

Te respondo
que todavía no sabemos
hasta cuándo o hasta dónde
puede llegar una palabra,
quién la recogerá ni de qué boca
con suficiente fe
para darle su forma verdadera.

Haber llevado el fuego un solo instante
razón nos da de la esperanza.

Pues más allá de nuestro sueño
las palabras, que no nos pertenecen,
se asocian como nubes
que un día el viento precipita
sobre la tierra
para cambiar, no inútilmente, el mundo.

Entrada en materia, José Ángel Valente