Me imagino el futuro como un oso gigante que arrasa la ciudad, reduce a polvo edificios y personas y los pisotea para devolverlos al planeta del que salieron. Pero no puede destrozar las otras partes que nos hacen ser lo que somos. Las partes como montañas rusas o cervezas en la cama o libros de rusos muertos. Esas partes se elevan como orbes por la atmósfera, liberadas de sus cuerpos aburridos y de la constante necesidad de mear y cagar y comer y dormir. Nueve millones de años en el futuro, seguiremos existiendo en lejanas nubes estelares, separados por años luz pero en el mismo lugar de siempre.

Hurra, Ben Brooks

A veces viene
desde la tierra misma la tristeza,
viene desde el amor,
desde la ausencia del amor,
desde la piedra o el vegetal al hombre.

A veces está ahí, oscura o despedida
por un pecho inocente.

A veces viene la tristeza de un lugar o del aire,
de la amistad caída o de un nombre vacío,
del sueño o de la infancia,
de una palabra que no pronunciamos,
de lo que creímos y ya no creemos,
de la esperanza y la desesperanza,
de la dura corteza del amor.

A veces viene la tristeza.

A veces hay en la tristeza odio,
ausencia y odio,
ceniza y rostros olvidados,
viejas fotografías y silencio
y una larga desposesión.

A veces viene, irrumpe
como un don invertido,
como un don que se da y no se recibe,
como lo nunca dado a la esperanza
o lo que, en fin, se acepta y da, pero no puede
vivir.

A veces viene.
                          Viene o está.
A veces hay en la tristeza odio
y arrepentimiento y amor.

Punto cero, José Ángel Valente
Todos deberíamos morir en el momento más feliz de nuestra existencia, en la plenitud de la realización, en un acto contra natura, pues casi nunca coincide ese apogeo con los últimos instantes de la vida. Hace tiempo por tanto que debería estar muerto, porque en cada instante de lucidez me doy cuenta de que ya no seré joven nunca más, porque no me fío de las personas, porque recordando los días pasados soy consciente de que no podré volver a amar a nadie, porque sé que habiendo desperdiciado aquellos momentos estoy abocado a un conformismo que fagocitará sin piedad cada segundo de mi futuro.

Érase una vez el fin, Pablo Rivero
Los trabajos sólo sirven para hacer que gente más rica que tú sea aún más rica que tú. Si todo el mundo se negara a hacer su trabajo y se pusiera a cultivar zanahorias no habría gente rica, sólo gente con dinero.

Hurra, Ben Brooks