No es verdad que la muerte nos llegue como si se tratara de una experiencia frente a la cual todos somos novicios... Todos, antes de nacer, ya estábamos muertos.

El oficio de vivir, Cesare Pavese
El DOMINGO es siempre el mismo pero cada semana TÚ vas siendo menos y menos. El domingo es un gigantesco Reloj del Aniquilamiento que mide con sangre la lenta muerte de grandes y pequeños igual en el campo que en la ciudad. Clavándonos a todos al sucio felpudo de la vida bajo su incalculable peso, el domingo te machaca las entrañas con mecánico júbilo y el imperceptible movimiento de su despiadado minutero. Odio los domingos.

Boston: sonata para violín sin cuerdas, Todd McEwen
Soy débil, pequeño, una entidad insignificante en la vastedad del universo. El universo no advierte mi presencia, soy invisible. ¿Y por qué corregir esta situación? Los dioses destruyen todo lo que ven. Si uno admite la propia pequeñez escapa a los celos de los grandes.

El hombre en el castillo, Philip K. Dick
Me encontré ante la iglesia de Nuestra Señora, muy antigua, con los adobes ennegrecidos por el tiempo. Entré por motivos sentimentales. Sólo por motivos sentimentales. No he leído a Lenin, pero he oído comentar una frase suya, que la religión es el opio del pueblo. Hablando conmigo mismo en la escalinata de la iglesia: el opio del pueblo, pues claro que sí. Yo es que soy ateo: he leído El Anticristo y me parece una obra imprescindible. Creo en la transvaloración de los valores, señor mío. La Iglesia debe desaparecer, es el refugio del Mester de Patanería, de los patanes y pelmazos y toda la charlatanería de tres al cuarto.

Pregúntale al polvo, John Fante