Uno piensa que los lazos que nos atan a los otros son eternos e inamovibles, sobre todo el afecto. Sin embargo, la gente cambia mucho según el lugar y las circunstancias.

Después del invierno, Guadalupe Nettel
Para vivir tenemos que narrarnos; somos un producto de nuestra imaginación. Nuestra memoria en realidad es un invento, un cuento que vamos reescribiendo cada día (lo que recuerdo hoy de mi infancia no es lo que recordaba hace veinte años); lo que quiere decir que nuestra identidad también es ficcional, puesto que se basa en la memoria. Y sin esa imaginación que completa y reconstruye nuestro pasado y que le otorga al caos de la vida una apariencia de sentido, la existencia sería enloquecedora e insoportable, puro ruido y furia.

La ridícula idea de no volver a verte, Rosa Montero
Los coches son como las personas. Andamos dando vueltas por ahí todos los días, vamos a toda prisa de un lado para otro, estamos siempre a punto de tocarnos pero en realidad tenemos poco contacto. Todas esas aproximaciones... Todas esas posibilidades... Es horrible si te paras a pensarlo. Casi mejor no pensar en ello.

La espantosa intimidad de Maxwell Sim, Jonathan Coe
¿La religión? Una invención de los hombres para asegurarse el poder sobre sus semejantes. ¿La razón? El instrumento que permite luchar contra todas esas tonterías.

Tratado de ateología, Michel Onfray